Reflexión Día 12 de Diciembre. Mujeres Que Aman Demasiado. Robin Norwood. Solo Por Hoy. Coda.

Plegaria Solo por Hoy

"Dios Concédeme la Serenidad para Aceptar las cosas que no puedo cambiar, Valor para cambiar las que sí puedo y Sabiduría para distinguir la diferencia."

Así Sea. Así Sea. Así Sea.

Cuando estar enamorada significa sufrir, estamos amando demasiado.

Cuando la mayoría de nuestras conversaciones con amigas íntimas son acerca de él, de sus problemas, sus ideas, sus sentimientos, y cuando casi todas nuestras frases comienzan con “el”…estamos amando demasiado.

Cuando disculpamos su mal humor, su mal carácter, su indiferencia o sus desaires como problemas debidos a una niñez infeliz y tratamos de convertirnos en su psicoterapeuta, estamos amando demasiado.

Cuando leemos un libro de autoayuda y subrayamos todos los pasajes que lo ayudaran a él, estamos amando demasiado.

Cuando no nos gustan muchas de sus conductas, valores y características básicas, pero las soportamos en la idea de que, si tan solo fuéramos lo suficientemente atractivas y cariñosas, el querría cambiar por nosotras, estamos amando demasiado.

Cuando nuestra relación perjudica nuestro bienestar emocional, e incluso, quizá, nuestra salud e integridad física, sin duda estamos amando demasiado.

A pesar de todo el dolor y la insatisfacción que acarrea, amar demasiado es una experiencia tan común para muchas mujeres que casi creemos que así deben ser las relaciones de pareja.

La mayoría de nosotras hemos amado demasiado aunque sea una vez, y para muchas de nosotras ha sido un tema recurrente en nuestra vida.

Algunas nos hemos obsesionado tanto con nuestra pareja y nuestra relación que apenas podemos funcionar como personas.


REFLEXIÓN DE HOY

"A medida que nos vamos recuperando de amar demasiado, cambiamos la manera de relacionarnos con nuestros padres y con nuestros hijos.

Con nuestros padres, nos volvemos menos exigentes y menos coléricas, y a menudo también menos ingratas. Nos convertimos en personas mucho más honestas, frecuentemente más tolerantes, y a veces genuinamente más cariñosas.

Con nuestros hijos, somos menos sobreprotectoras, menos ansiosas y nos sentimos menos culpables. Nos relajamos, y disfrutamos más de ellos porque somos capaces de relajarnos y disfrutar de nosotras mismas.

Al sentir mayor libertad para seguir nuestros intereses y necesidades, nuestros familiares quedan en libertad para hacer lo mismo."

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