Reflexión Lección 77 Día 18 de Marzo. Un Curso de Milagros. Helen Schucman. Solo Por Hoy. Coda.

Plegaria Solo por Hoy

"Dios Concédeme la Serenidad para Aceptar las cosas que no puedo cambiar, Valor para cambiar las que sí puedo y Sabiduría para distinguir la diferencia."

Así Sea. Así Sea. Así Sea.


El Milagro reconoce que todo el mundo es tu hermano, así como mi hermano también. Es una comunicación directa con Dios, tal y como lo concibas, indicando que la condición aparente entre Dios y el hombre es una falsa separación. Un milagro es una reparación a través del perdón. El propósito de estas lecciones es entrenar a tu mente para esta transformación. Nada irreal existe, nada real puede ser amenazado; en eso radica la Paz de Dios. Meditaciones Solo por Hoy. Literatura Codependientes Anónimos.


LECCIÓN 77

Tengo derecho a los milagros.


1. Tienes derecho a los milagros debido a lo que eres. 

Recibirás milagros debido a lo que Dios es. Y ofrecerás milagros debido a que eres uno con Dios. Una vez más, ¡cuán simple es la salva­ción! Es sencillamente una afirmación de tu verdadera Identi­dad. Esto es lo que celebraremos hoy.


2. Tu derecho a los milagros no se basa en las ilusiones que tienes acerca de ti mismo

No depende de ningún poder mágico que te hayas adscrito ni de ninguno de los rituales que has ingeniado. Es inherente a la verdad de lo que eres. Está implícito en lo que Dios, tu Padre, es. Tu derecho a los milagros quedó establecido en tu creación y está garantizado por las leyes de Dios.


3. Hoy reivindicaremos los milagros a los que tienes derecho, pues te pertenecen

Se te ha prometido total liberación del mundo que construiste. Se te ha asegurado que el Reino de Dios se encuentra dentro de ti y que jamás lo puedes perder. No pedi­mos sino lo que en verdad nos pertenece. Hoy, sin embargo, nos aseguraremos también de no conformarnos con menos.


4. Comienza las sesiones de práctica más largas de hoy dicién­dote a ti mismo con absoluta certeza que tienes derecho a los milagros. 

Cierra los ojos y recuerda que estás pidiendo única­mente lo que por derecho propio te pertenece. Recuérdate tam­bién a ti mismo que los milagros jamás se le quitan a uno para dárselos a otro, y que al reivindicar tus derechos estás haciendo valer los derechos de todo el mundo. Los milagros no obedecen las leyes de este mundo. Proceden simplemente de las leyes de Dios.


5. Después de esta breve fase introductoria, espera en silencio la ratificación de que se te ha concedido tu petición. 

Has pedido la salvación del mundo así como la tuya. Has pedido que se te concedan los medios a través de los cuales se puede lograr esto. Es imposible que no se te den garantías al respecto. No estás sino pidiendo que se haga la Voluntad de Dios.


6. Al hacer esto, no estás realmente pidiendo nada. Estás afir­mando un hecho innegable

El Espíritu Santo no puede sino ase­gurarte que se te ha concedido tu petición. El hecho de que la aceptases lo confirma. Hoy no hay cabida para la duda ni la incertidumbre. Estamos haciendo por fin una petición real. La respuesta es una simple exposición de un simple hecho. Recibirás la ratificación que buscas.


7. Nuestras sesiones de práctica más cortas serán frecuentes, y estarán dedicadas a recordar un simple hecho. 

Repite hoy fre­cuentemente:

Tengo derecho a los milagros.

Pídelos cada vez que se presente una situación que los requiera. Reconocerás tales situaciones. Y como no estás dependiendo de ti mismo para encontrar el milagro, tienes pleno derecho a reci­birlo siempre que lo pidas.


8. Recuerda también que no te debes conformar con nada que no sea la respuesta perfecta. 

Si te asaltan tentaciones, di de inme­diato:

No intercambiaré milagros por resentimientos.

Quiero únicamente lo que me pertenece.

Dios ha establecido mi derecho a los milagros.




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