Reflexión Día 8 de Junio. Cada Día Un Nuevo Comienzo. Karen Kasey. Solo Por Hoy. Coda.

         Plegaria Solo por Hoy

"Dios Concédeme la Serenidad para Aceptar las cosas que no puedo cambiar, Valor para cambiar las que sí puedo y Sabiduría para distinguir la diferencia."

Así Sea. Así Sea. Así Sea.


Cada día trae una promesa, y el itinerario de la vida comienza de nuevo. Aligeramos las cargas, incrementando la alegría con la delicada ternura, el amor y el consejo sabio de otras mujeres. Ellas transitaron el mismo camino largo y sinuoso que el nuestro. Comparten sus dificultades y fortalezas únicas de la mujeres; en especial, las que buscamos apoyo y crecimiento espiritual para nuestra sanación. El amor es poderoso y sana todas dificultades y las heridas. Meditaciones Solo por Hoy. Literatura Codependientes Anónimos.


El silencio puede ser el privilegio del fuerte, pero ciertamente es un peligro para el débil, pues aquello  que me sentí  impulsada  a mantener en silencio casi siempre eran cosas por las que sentía vergüenza y que habría sido mucho mejor ventilar.

Joanna Field.

Se ha dicho que “estamos tan enfermas como los secretos que guardamos”. Cada vez que nos guardamos algo de lo que necesitamos hablar con los demás obstaculizamos y quizás ponemos en riesgo nuestra salud emocional como mujeres en recuperación.

El hecho de compartir nuestros miedos, nuestros dolores y nuestra ira, mantiene abierto nuestro canal hacia Dios. Los secretos atascan nuestra mente y nos impiden alcanzar la quietud interior, en la que encuentran respuesta nuestras oraciones. Los secretos nos mantienen atoradas. Nuestra salud emocional y  espiritual depende de lo comprometidas que estemos con el hecho de compartir nuestras experiencias.

Cada secreto que revelamos a alguien libera también a esa persona y le permite ser ella misma y crecer. Compartir nuestras experiencias nos libera de la pena y suscita el perdón que debemos concedernos a nosotras mismas.

Los pasos Cuarto y Quinto nos hacen más fácil compartir esos secretos que bloquean nuestro camino hacia Dios y hacia los demás. Si guardamos secretos, nunca estaremos totalmente en paz. Compartirlos limpia nuestra alma y nos da vida.


"Estaré alerta ante las oportunidades de compartirme a mí misma y apreciaré la libertad que ello me ofrece."



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